aloha hoponopono tecnicas
Ho' oponopono

Ho’ponopono Conceptos Importantes

Ho’ponopono Conceptos Importantes

Para los que no conocen esta técnica o nunca han oído hablar de ella, os adjunto a continuación un manual, el más conocido, como es “Cero Límites” de Joe Vitale, que lo hizo super famoso, y que por este libros hemos comenzado los que seguimos fielmente las técnica, pero con más profundidad, y menos marketing.

Fórmula de Ho’oponopono

Lo siento perdoname te amo gracias«Lo siento, perdóname, gracias, te quiero».

¿Qué significan esas palabras?

«Lo siento»: es reconocer su creación.
«Perdón»: porque no sabía que tenía eso dentro de mí.
«Gracias»: por permitirme limpiar la memoria.
«Te quiero»: a ti, mi Divinidad interior, podría decirte «te quiero».

¿Cuándo decir esta fórmula?

Cuando nos encontremos frente a un conflicto, una reacción violenta, un accidente, un trauma, todo lo que despierte en ti una fuerte emoción negativa.

¿Cómo decirla?

En voz alta, en voz baja o en tu interior.

¿A quién se dirige cuando la pronunciamos?

A ti mismo, a tu Divinidad interior, a tus protectores, al universo, a Dios.

¿Puede ser una frase preventiva?

Puedes decir la fórmula: «Lo siento, perdóname, gracias, te quiero» incluso cuando no percibes un conflicto en concreto. Eso te permitirá borrar las memorias que vayan creciendo a tus espaldas. Algunas personas recitan esta fórmula como si fuera un mantra, durante un paseo, una caminata o una vuelta en bici.

¿Se puede decir durante un acontecimiento feliz?

Sí. Tienes una herramienta a tu disposición que permite a tu ego descansar y ser feliz plenamente, desde la humildad.

Oración del Hoponopono¿Se puede hacer Ho’oponopono delante de la tele?

Se puede hacer Ho’oponopono delante de todo lo que suscite en ti emociones negativas: eso puede ser Internet, el teléfono o escuchando la radio.

¿Hay que decir todos y cada uno de los elementos de la frase?

Cuando empieces a practicar Ho’oponopono, tómate tu tiempo para repetir la fórmula íntegramente hasta que hayas integrado la sensación que se desprende de cada palabra. Después, bastará con decir sólo «Gracias, te quiero».

¿Qué pasa luego?

Que llega la calma. Estarás sin expectativas sobre lo que pueda pasar, porque Ho’oponopono sirve, fundamentalmente, para obtener paz interior.

 

Ho’oponopono De los orígenes a la práctica actual

 

Entrar en el proceso Ho’oponopono es muy sencillo. Si hay algo que te desgarra por dentro o si tienes una molesta cotidiana, tanto si se trata de un acontecimiento grave o de algo sin demasiada importancia, bastará con que repitas las cuatro frasesitas que, de hecho, son palabras. La fórmula es «Lo siento, perdóname, gracias, te quiero». A partir de esas cuatro frases repetidas varias veces durante cierto tiempo, acaba por pasar algo, es como un milagro. Nada hay más sencillo, en efecto, y está al alcance de todos. Ahora vamos a ver que Ho’oponopono no es, en realidad, tan fácil como parece a la hora de integrarlo y practicarlo.

Definición e historia de Ho’oponopono

Hoponopono el amor cura desde autoestima y superacion

Ho’oponopono es una filosofía, un estado anímico, y adherirse a este proceso requiere integrar ciertas ideas, ciertas nociones diferentes a las que nuestra tradición judeo-cristiana nos tiene acostumbrados. Con Ho’oponopono abordamos otra manera de ver las cosas, llevándonos a contemplar el mundo con ojos distintos, a veces a ver la vida, la gente y a uno mismo de modo opuesto. Es en este punto donde la práctica de Ho’oponopono se vuelve menos fácil porque, en realidad, cada uno tiene que hacer un cambio interior a nivel de creencias y valores.

Ho’oponopono nace de una tradición ancestral hawaiana y significa: «Enderezar, armonizar, corregir lo que es erróneo, poner orden». Cuando aparecen diferencias entre las personas o llegan los problemas relacionales en el seno de una comunidad, la gente se reúne en presencia de los protagonistas y, bajo la dirección de un sacerdote, se conceden el perdón.
Ho’oponopono es un proceso de arrepentimiento y reconciliación entre personas de una misma comunidad, de una misma familia.

Morrnah Simeona

Morna Simeona con el ho ponopono en autoestima y superacionLuego interviene Morrnah Simeona, chamana y curandera con plantas. Se dice que el proceso de Ho’oponopono puede simplificarse suprimiendo la figura del sacerdote o chamán y que cada uno puede practicarlo solo. Es ella quien propuso la enseñanza de Ho’oponopono tal como lo conocemos actualmente: solos, nos concedemos el perdón, el amor y la paz a nosotros mismos. Ya no es necesario estar en presencia de otras personas, ni siquiera de un chamán; para conseguir el perdón es esencial, por encima de todo, perdonarse a sí mismo. Esto es importante dado que muestra hasta qué punto el proceso puede adaptarse a cada época, particularmente a la nuestra, en la que cada individuo es empujado a buscarse la vida solo.

Morrnah decía también que estamos ralentizados por el peso de nuestra memoria.
El objetivo de Ho’oponopono es, pues, liberarnos de esa memoria para desembarazarnos de ese velo que nos impide descubrir la «Divinidad» que vive en nosotros. Así, podremos descubrir quiénes somos realmente, lo que es esencial.
Con este proceso, la memoria se libera y se transmuta en energía pura a través de la «Divinidad». Es una especie de auténtico proceso alquímico, una transmutación de nuestras memorias y de nuestros miedos en amor puro.
Para Morrnah Simeona, «la paz empieza en mí y en nadie más». Morrnah propuso la formación y el doctor Len se convirtió en su alumno más conocido ya que, gracias a su extraordinario testimonio, Ho’oponopono se expandió por el mundo.

El doctor Ihaleakala Hew Len

El doctor Ihaleakala Hew LenLa historia del doctor Len ha dado la vuelta al mundo y más o menos todo el mundo la conoce: ejercía como psicólogo clínico y, un día, le propusieron prestar ayuda como responsable en un psiquiátrico penitenciario de Hawái. Hay que decir que, en dicha penitenciaría, el ambiente era duro, desagradable y el peligro era constante en la vida cotidiana, tanto que el personal penitenciario y los médicos no duraban mucho en sus puestos.
A pesar de ello, el doctor Len aceptó el puesto. Pidió que le entregaran los informes de cada uno de los pacientes y, antes de encerrarse en su despacho, insistió en que no lo molestaran para nada y que no le era necesario ver a ningún enfermo– actitud extraña viniendo de un psicólogo–, y fue respetado en sus deseos.

Pasaron los días y, al cabo de tres meses, más o menos, la gente se fue dando cuenta de que el ambiente y las relaciones con los enfermos habían mejorado como por arte de magia. Así se informó al doctor Len y le preguntaron qué hacía encerrado a cal y canto en su despacho, porque su extraña actitud despertaba la curiosidad de todos.

El doctor Len les explicó que estaba limpiando la memoria que tenían en común o, para ser más preciso, la memoria que había compartido con cada paciente al ir leyendo los informes de cada uno.

—Pero ¿cómo lo hace?
—Simplemente –respondió–, repito cuatro frases: «Lo siento, perdóname, gracias, te quiero».
—¿Y ya está?
—Sí, ya está.

Y así fue como se quedó en su puesto de trabajo durante cuatro años, hasta que el psiquiátrico penitenciario cerró sus puertas. En efecto, ya no había pacientes.
Extrañamente, todos se habían curado, de modo que la existencia del psiquiátrico ya no tenía sentido.
El doctor Len explicó que limpiaba las memorias que había compartido con cada paciente, simplemente repitiendo: «Lo siento, perdóname, gracias, te quiero».

¿Qué había pasado?

Hablando de toda esa gente que había curado, el doctor Len explica que les curaba la parte de ellos mismos que había creado sus problemas. Añade que todo en la vida, todo lo que nos pasa, es responsabilidad nuestra. Eso significa que todo lo que nos llega a nuestros cinco sentidos, el mundo que nos rodea… es creación nuestra. Por consiguiente, si algo externo nos desagrada, es nuestra responsabilidad curar las memorias que han causado dicha situación.

La realidad física es una creación del pensamiento

Lo que está en tu exterior no es sino una proyección de alguna cosa que procede de ti, que podríamos llamar creencias, pensamientos o memorias. Ésta es una noción que se relaciona con las enseñanzas que todos hemos recibido, los occidentales, más o menos del mismo modo, bajo la presión de la tradición judeocristiana siempre omnipresente. En efecto, nos resulta mucho más fácil echarle la culpa a otro y quedarnos con el papel de víctimas, que es mucho más cómodo.

ho ponopono sintomas de paz interior¡Pero no! Pase lo que pase, no eres una víctima, nunca lo has sido, sólo eres el creador al 100 por 100 de lo que te pase.
En efecto, es difícil de aceptar así, a bote pronto. Pero es la clave del proceso de Ho’oponopono. Es absolutamente necesario integrar totalmente esta idea antes de ponerse a la práctica de Ho’oponopono de manera eficaz.
Un pensamiento erróneo creará una realidad errónea. Si tengo un pensamiento acertado, entonces crearé una realidad armoniosa y pacífica. Y, en ese punto, hay que darse cuenta de que todo está en nuestro interior. Nada está en el exterior.
La realidad física es una creación de nuestro pensamiento, es decir, que somos los creadores de todo lo que nos pasa.
Esta noción es difícil de integrar. Hasta ahora hemos vivido en la idea de que los responsables son los demás y que los acontecimientos que vivimos vienen, evidentemente, de fuera. Con Ho’oponopono las cosas se invierten. En realidad nada
cambia. Simplemente no sabíamos que éramos nosotros los que creamos nuestra realidad de manera inconsciente.

«Desde el momento en que algo aparece delante de nosotros –dice el doctor Len–, puedes preguntarte lo que pasa en ti, en tu interior, lo que estás experimentando». Luego se trata de responsabilizarse al 100 por 100 de lo que sientes y lo que estás creando. Después, una vez que has aceptado la situación –que has creado tú por completo–, entonces puedes empezar el proceso de limpieza de todas las memorias causadas por tus sinsabores. Porque las memorias no nos dejan respiro alguno. Inconscientemente, guían nuestras vidas, nos arrebatan el libre albedrío para expresarnos.

«No somos la suma de nuestras memorias, no somos nuestras memorias, somos más que eso» decía Morrnah Simeona.
Todo lo que pasa en tu vida, los acontecimientos, la gente que conocemos, los sitios donde vives, tus viajes, todo es creado por tus memorias. En realidad, estás teleguiado por ellas. Te hacen creer que eres diferente a los demás y, en definitiva, son ellas las que te dan la ilusión de separación. Por eso es útil que siempre recuerdes que tú no eres tu memoria.
Y ello nos lleva a la cuestión fundamental que se plantea Morrnah, que se plantea el doctor Len y que, de hecho, todo ser humano debiera plantearse: «¿Qué soy yo realmente?».
Tus memorias pueden impedirte ser quien eres, ser tú mismo y, liberándote de esos escombros «heredados», pelando pacientemente una capa tras otras, como se hace con una cebolla, descubrirás quién eres realmente. Así, todo lo que hay en tu exterior que te desgarra, que te desestabiliza, que te hace sufrir, es una memoria. El sufrimiento que ves en los demás es también una memoria que se reactiva en ti.

El origen de todo lo que te pasa y que te afecta es una memoria.

Ho’oponopono te permite limpiar todas esas memorias. Pero, de hecho, no hay buenas o malas memorias, es la mente la que juzga y decide lo que es bueno y lo que es malo. La realidad es otra cosa. Hay algunas memorias que te pueden parecer erróneas o malas, mientras que otras te parecerán buenas. Lo cierto es que sólo existen memorias que deben ser limpiadas para librarte de ellas. Y Ho’oponopono lo permite.

Las diferentes partes de tu identidad.

Las memorias se almacenan en el subconsciente, que los hawaianos llaman Unihipili o «niño interior». Es la sede de las emociones y las memorias. Por eso el proceso de Ho’oponopono invita a pedirle al niño interior que abandone sus miedos para liberarse de las memorias que han causado un problema o una situación. Es en esa parte de ti donde se almacenan las memorias. El niño interior necesita desesperadamente ser tranquilizado y amado, así que sólo a través del amor podrá aligerar el fardo que carga y liberar memorias.

Por otra parte, la consciencia o Uhane, que significa «madre» en hawaiano, es la parte que representa la mente, el intelecto, la que puede escoger entre limpiar las memorias o no iniciar el proceso, guardando así la ilusión de tener el control. Su papel es importante. Requiere mucha humildad dado que, al escoger limpiar las memorias, la mente deja las riendas. Hay que tener confianza y anularse frente a la Divinidad.

Finalmente, la supraconsciencia o alma, incluso el Yo superior, es llamado por los hawaianos Aumakua que significa «padre». Es esa parte la que está en conexión directa con la Divinidad interior y a la que le pediremos que limpie las memorias cuando hayan sido liberadas por el subconsciente. La petición se dirige al Yo superior o alma que, a su vez, le pasa el testigo a la Divinidad interior, cuyo papel consiste en limpiar y purificar la causa o causas del problema. También podemos dirigirnos directamente a la Divinidad interior.

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